Los fuertes sismos registrados en Venezuela este pasado miércoles, de magnitud 7.2 y 7.5, los más intensos en más de un siglo en la región, han dejado una tragedia que crece en magnitud.
Según los últimos reportes oficiales al 26 de junio, se registran más de 900 fallecidos, más de 2,900 personas lesionadas y decenas de desaparecidos, mientras continúan apareciendo daños en La Guaira, Aragua, Caracas, Miranda y Carabobo.
Desde la noche del jueves, Venezuela recibe una respuesta solidaria sin precedentes, han arribado equipos especializados de rescate y ayuda humanitaria procedentes de 14 naciones: Chile, Colombia, República Dominicana, El Salvador, México, Estados Unidos.

Así como de España, Alemania, Países Bajos, Portugal, Francia, Suiza, República Checa, Italia. Cada contingente cuenta con rescatistas certificados, herramientas de rescate pesado, perros rastreadores, equipo médico y logístico.
Se suman también organismos de la ONU y agencias internacionales que coordinan acceso a zonas colapsadas. Las autoridades y expertos coinciden en que cada minuto bajo los escombros es vital.
El objetivo es ampliar la cobertura en zonas de difícil acceso, remover estructuras derrumbadas y brindar atención médica, agua y refugio a miles de damnificados. Las cifras de víctimas siguen revisándose y podrían aumentar conforme avancen los trabajos en zonas aisladas.


