La Federación Argelina de Fútbol (FAF) elevó una reclamación oficial ante la FIFA por el arbitraje de su partido inaugural frente a Argentina. Los dirigentes consideran que el árbitro principal Szymon Marciniak y el equipo del VAR tuvieron una actuación y actitud que los perjudicaron claramente.
El punto central de la denuncia es una acción de Lionel Messi sobre el defensa Mandi, en la primera mitad: al presionar la salida de balón, el argentino pisó por detrás con los tacos la pierna del rival. Aunque pareció peligrosa y pudo suponer lesión, no recibió ni tarjeta amarilla, y el sistema de revisión tampoco intervino para evaluar si se trataba de juego grave o tarjeta roja directa.
Para Argelia, esa omisión cambió el desarrollo del encuentro; si hubiera sido expulsado, no habría podido seguir siendo la pieza clave que terminó definiendo el resultado.
Ese mismo día, Messi se convirtió en el máximo goleador histórico de los Mundiales, con 38 años y en su sexto certamen —un hito que lo consagró como héroe del partido—, pero la polémica arbitral quedó abierta.
La FAF indica en su informe que hubo una falta de criterio y que influyeron factores externos en las decisiones, por lo que espera que la FIFA analice lo sucedido y tome medidas.


