El hambre emocional puede ser tan intenso que resulta difícil de controlar. Una psiquiatra explica cómo el estrés, la ansiedad y la depresión alteran el apetito.
Vivir con obesidad aumenta 55% el riesgo de desarrollar depresión, mientras que padecer depresión eleva 58% la posibilidad de desarrollar obesidad, de acuerdo con un metaanálisis publicado en Archives of General Psychiatry.
En entrevista con Uno TV, la doctora Sylvana Stephano, psiquiatra de la Clínica de Obesidad del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, explicó que existe una relación en ambos sentidos entre la obesidad y los trastornos de salud mental, aunque aclaró que no todas las personas que viven con estas condiciones necesariamente desarrollan la otra.
“No todos los pacientes con un trastorno psiquiátrico tienen obesidad, ni tampoco todos los pacientes con obesidad tienen un trastorno, pero sí hay una relación importante”, señaló.
La especialista explicó que el peso corporal y la salud mental están relacionados, y que diversas investigaciones han encontrado una mayor presencia de depresión y ansiedad conforme aumenta el índice de masa corporal.

