El próximo 29 de junio, los amantes de la astronomía podrán disfrutar de la llamada “Luna de Fresa”, la luna llena más destacada del mes y una de las más esperadas del inicio del verano. Aunque no será oficialmente catalogada como una microluna, sí se encontrará a una distancia considerable de la Tierra, aproximadamente 405 mil kilómetros, por lo que lucirá ligeramente más pequeña y menos brillante que otras lunas llenas del año.
Su nombre no está relacionado con el color que adquiere el satélite natural, sino con una antigua tradición de pueblos originarios de Norteamérica. Junio era considerado el mes ideal para la cosecha de frutas silvestres, especialmente de la especie Fragaria virginiana, una fresa nativa que se extiende desde el sur de Canadá hasta Virginia, en Estados Unidos.
Debido a su distancia, algunos expertos consideran que podría debatirse si reúne características similares a una microluna; sin embargo, lo cierto es que su tamaño aparente y su brillo serán ligeramente menores en comparación con otras lunas llenas observadas durante el año, convirtiéndola en un fenómeno astronómico digno de admirar.

