Rusia lanzó este domingo su mayor ofensiva aérea contra Ucrania desde el inicio de la guerra en febrero de 2022. Más de 800 drones y 13 misiles fueron disparados contra diferentes ciudades, dejando al menos cinco muertos y decenas de heridos.
Uno de los blancos fue la sede del gobierno en Kiev, donde un incendio se desató en el techo del complejo ministerial. La primera ministra Yulia Sviridenko confirmó daños en los pisos superiores, pero sin víctimas mortales dentro del edificio.
El presidente Volodimir Zelenski calificó el bombardeo como un “crimen deliberado” que prolonga la guerra y afirmó haber discutido la situación con el presidente francés Emmanuel Macron, quien condenó el ataque y prometió reforzar el apoyo militar.


