La Gobernadora indicó que existen épocas en las que el mayor peligro no es el mal que irrumpe con estruendo, sino que es el mal que se normaliza, el mal que se vuelve costumbre, cuando la responsabilidad se diluye entre excusas, cuando el dolor deja de indignar y sólo se administra, «estamos fritos», mencionó.
Chihuahua elige gobernar para evitar el dolor que puede evitarse, elige gobernar para llevar dignidad a quien más lo necesita, «en Chihuahua gobernamos para unir y para construir». La mandataria resaltó que el rencor no se tiene ni con España ni con los Estados Unidos, ni con los neoliberales, pues esto no llevaría a ningún lado.
Asimismo, señaló que «lo que siempre nos ha sacado adelante es la esperanza, la visión y nuestro amor por nuestra querida tierra».
«El Estado no se entrega».
Aseguró que «esto no se ha terminado», que Chihuahua es de los chihuahuenses y que se aguanten porque a este gobierno todavía le falta lo mejor.
Finalmente, dijo que Chihuahua tiene gobierno y tiene gobernadora para enfrentar todo lo que venga. «Mi querido Chihuahua, lo mejor está por venir».


