Como reconocimiento al trabajo desarrollado durante su vida laboral al lado de sus policías-instructores, cinco ejemplares caninos del grupo especializado K-9 fueron retirados de la Dirección de Seguridad Pública Municipal (DSPM), cuya recompensa será permanecer al lado de su binomio y familia el resto de sus días.
Si bien, se trata de ejemplares que aún conservan algunas de sus características instintivas básicas, dejarán su trabajo para convertirse prácticamente en animales de compañía o mascotas y abordar el auto, pero ya no para ir tras delincuentes, sino para disfrutar de un ameno paseo familiar y perseguir balones, platos voladores o corretear y ladrar a las aves en el campo.
“Aria” para mí no es sólo un perro policía, sino una amiga y compañera, pues se crea un vínculo muy bonito con ellos. Es muy obediente y ahora será nuestra mascota, indicó Carlos Alberto Giner, policía que la tuvo bajo su cargo durante tres años.
La corporación decide que los ejemplares retirados sean adoptados por sus manejadores, pues durante sus años laborales estuvieron viviendo con ellos y han desarrollado un fuerte vínculo que además de garantizar el mejor trato, eviten estados que pudieran afectarles.


