El polvo del Sahara volverá a cruzar el océano Atlántico para llegar a territorio mexicano durante julio, un fenómeno que, aunque se prevé en bajas concentraciones, sí provocará cambios importantes en las condiciones meteorológicas del país.
Esta masa de aire seco procedente del norte de África interactuará con ondas tropicales, un anticiclón y el posible inicio de la canícula, generando un escenario de contrastes: mientras algunas entidades registrarán lluvias intensas, otras experimentarán un ambiente más caluroso, seco y con cielos brumosos.
Aunque las concentraciones previstas no representan un riesgo importante para la salud, el fenómeno sí favorecerá una reducción de la humedad atmosférica, limitará la formación de nubosidad y modificará el comportamiento habitual de las precipitaciones durante buena parte del mes.
De acuerdo con el pronóstico, el principal efecto será una disminución gradual de las lluvias en varias regiones del país, además de un incremento en las temperaturas debido al aire cálido y seco que acompaña al polvo africano.
Este panorama coincide con el posible establecimiento de la canícula, periodo caracterizado por días más calurosos, menor cantidad de precipitaciones y una sensación térmica elevada, principalmente en el norte, noreste, Golfo de México y sureste del país.
A pesar de esto, los meteorólogos advierten que cuando las lluvias logren desarrollarse podrían hacerlo con mayor intensidad, acompañadas de actividad eléctrica, fuertes rachas de viento e incluso caída de granizo.

