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Este viernes, Donald Trump presentó en su primera exhibición pública el nuevo modelo que funcionará temporalmente como Air Force One: se trata de un un Boeing 747‑8, construido en 2013 y que antes perteneció a la familia real de Catar. Fue remodelado en Texas con una inversión oficial de 400 millones de dólares y fue pintado con los colores rojo, blanco y azul —distintos al clásico azul‑blanco usado durante décadas—.

El avión anterior, el Boeing 747‑200B / VC‑25A, realizó su último vuelo la madrugada del miércoles, al traer al presidente de vuelta a Washington tras la cumbre del G7 en Francia. Estuvo 35 años en servicio, desde la administración de George H. W. Bush en 1989 hasta hoy.

En la Base Aérea Conjunta Andrews, Trump declaró: “No habrá nunca uno como este. Es muy único. Se considera el avión más lujoso del mundo”.

El aparato fue donado por Catar, aliado estratégico en Oriente Medio; el Pentágono lo aceptó aunque surgieron dudas éticas y preguntas sobre seguridad. Funcionará de forma provisional, mientras Boeing termina los dos aviones oficiales encargados en 2017‑2021 —proyecto presupuestado en unos 5 600 millones de dólares, frente a los 400 millones de la remodelación del modelo qatarí—.

Según la Fuerza Aérea, el objetivo es aliviar la presión sobre la flota antigua, que requiere tiempos de mantenimiento cada vez más largos. Aseguran que cualquier nave que lleve la denominación “Air Force One” cumple normas estrictas de protección y comunicaciones.

El mandatario destacó que esta medida ahorra recursos públicos, sin embargo, tras la inversión millonaria para adaptarlo, realizada con dinero de los estadounidenses, Trump podría quedarse con él al terminar su mandato.

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